Coblenza.(1)

Coblenza (del latín ‘confluentes’ ) es este rincón de Alemania ubicado en la confluencia del archiconocido Rin con el algo más discreto rio Mosela,  y que actúa inevitablemente como punto de referencia en las rutas que los recorren tanto por agua como por tierra.

Con más de 2.000 años de historia reconocida, después de haber sido nombrada capital del principado por los poderosos arzobispos electores de Tréveris (Trier) que tenían aquí su sede, y de resultar casi destruida en la 2ªGuerra Mundial, … hoy es una próspera ciudad turística e industrial, influenciada por el continuo tráfago de personas y mercancías, y uqe ha conseguido crear una identidad propia  en la que aunar todos estos elementos.

Koblenz

Desde este punto neurálgico, se distribuyen las mercancías, pero, sobre todo, el turismo a lo largo de las cuencas de los dos ríos. En nuestro caso, al ser un viaje corto con ánimo de descansar y disfrutar del ambiente prenavideño de los mercadillos de navidad, optamos por no hacer muchos recorridos por los alrededores, así que nos dejamos muchas cosas sin ver, a cambio de saborear con tranquilidad el ambiente (y los productos típicos). Debido a estas fechas poco habituales para el turismo, la ciudad está mucho más tranquila y se puede sentir un poco más su verdadero pulso, aunque, por contra, las posibilidades de cruceros por el rio son casi inexistentes.

Koblenz

Nos asentamos en Coblenza  para un par de días y nos dispusimos a ver alguno de los rincones y monumentos típicosde la ciudad antigua, que tiene forma triangular con dos de sus lados definidos por los rios.
Así que comenzamos con un paseo a lo largo de las márgenes de los ríos.

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Accedemos al Mosela por la esquina del Alte Burg:  En la Edad Media, la poderosa familia Von der Arke ordenó construir una residencia fortificada en la sección noroeste de los restos de las fortalezas romanas. En 1277, la fortaleza pasó a Heinrich von Finstingen, príncipe elector de Trier (Tréveris), quien ordenó su ampliación con el fin de protegerse de los ciudadanos de Coblenza que luchaban por la independencia. Los arzobispos sucesivos fueron reformando el edificio, que adquirió su aspecto final en el siglo XVII. Actualmente alberga los archivos municipales y parte de la biblioteca.

Ahí mismo tenemos el Balduinbrücke, el puente más antiguo sobre el río Mosela (1322).

Balduinbrücke

Comenzamos a seguir al rio hacia su encuentro con el Rin, mientras apreciamos las curiosidades de las fachadas y la arquitectura

Fachadas al Mosela

Llegamos así a la confluencia de los dos ríos, auténtico punto de referencia de Koblenz y donde, bajo la vigilancia de la Fortaleza Ehrenbreitstein, nos encontramos con el  Deutsches Eck (‘Rincón Alemán’), monumento a la gloria del Imperio alemán cuya pieza central es una escultura ecuestre del Emperador Guillermo I de Alemania, asentada sobre los restos  de una antigua encomienda de la Orden Teutónica.

Deutsches Eck

Deutsches Eck

Seguimos ahora el curso del Rin, hacia la estación de embarque del teleférico Gondelbahn, un medio muy agradable de cruzar el rio hacia la  fortaleza de Ehrenbreitstein, el segundo mayor recinto fortificado y mejor conservado de Europa, y las instalaciones del “Bundesgartenschau”, famoso lugar de descanso y complejo turístico para celebrar eventos que fué construido para la exhibición hortícola y de jardinería de 2001.

Gondelbahn

Al lado mismo se encuentra laBasilika St. Kastor, erigida en el siglo IX sobre el emplazamiento de una antigua iglesia paleocristiana y luego ampliada y modificada hasta hasta su apariencia actual en el XIII:

Basilika St. Kastorun edificio románico de estilo renano, compuesto por un cuerpo occidental rodeado de torrecillas y flanqueado por dos torres, la alta nave central, el transepto, el coro flanqueado por torres y el ábside semicircular.

Basilika St. Kastor

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Al lado mismo podemos encontrar un par de curiosos museos, pero en este viaje optamos por la opción “sin museos”.

Desde aquí nos encaminamos hacia el centro de la ciudad, dando la espalda al Rin por  unas horas. Por el camino encontramos cada pocos metros, alternancia de zonas residenciales con antiguos palacios, museos, … Algunos ejemplos de aprovechamiento arquitectónico donde se aprecia la simbiosis de lo antiguo y lo actual.

En pleno centro y en el punto más elevado de la ciudad encontramos La Iglesia de Nuestra Señora: Liebfrauenkirche,  cuya historia se remonta a los inicios del cristianismo, pero cuyo aspecto actual data del s. XII. En la fachada occidental dos torres cuadradas gemelas aportan el elemento representativo y son visibles casi desde cualquier parte del casco antiguo. Los laterales se han decorado con fajas y arquillos lombardos.

Liebfrauenkirche

.Liebfrauenkirche

A su alrededor, un dédalo de calles comunican varias plazas, que conforman los nodos de todas las rutas.

  • La Münzplatz o Plaza de la Moneda debe su nombre al único edificio original que se ha mantenido: la Münzmeisterhaus (‘Casa de la Moneda’) de 1763. En el número 8 se alza un palacio del siglo XVII (reconstruido en 1976), el Metternischcher Hof, en el que nació  Clemens Wenzeslaus Metternich, que sería Ministro de Asuntos Exteriores y con posterioridad Canciller del Imperio Austriaco y que dirigió entre el Congreso de Viena a raíz del cual Koblenz fue nombrada capital de la provincia prusiana del Rin.

Münzplatz

  • Jesuitenplatz: La plaza es el patio de un antiguo colegio jesuita construido después de 1851; está decorada con la Schängelbrunnen (‘Fuente de los Niños’). El lado sur del colegio, es la sede del Rathaus. Al este se halla la Jesuitenkirche, con fachada de estilo manierista, entre el gótico y el Renacimiento. El Jesuitengymnasium, el colegio jesuita, con apariencia de castillo, se construyó a finales del XVII. El monumento en el centro de la plaza conmemora al fisiólogo y anatomista local Johannes Müller.

 

JesuitenplatzEl paseo prosigue por la fuente Schängelbrunnen, el segundo emblema de la ciudad, que se levanta en el patio del Ayuntamiento y rememora la época en torno a 1800, cuando Coblenza pertenecía a Francia y se bautizaba a muchos niños con el nombre de Jean que luego, en dialecto, se convertía en “Schang” y más tarde en “Schängel”

Schängelbrunnen

Desde ahí callejeamos hasta las Cuatro Torres, nombre que han recibido los miradores de las cuatro casas barrocas que hacen esquina en una de las intersecciones.

Las cuatro torresY desde aquí, la ruta puede seguir cualquiera de las cuatro direcciones, ya que la ciudad antigua merece recorrerse toda. A diferencia de algunas otras, esta se mantiene viva y, aunque influenciada por el paso continuo de grupos de turistas, tiene comercio, hostelería y vida propios, especialmente fuera de temporada turística.

 En cuanto al avituallamiento, estos días en particular, con los puestos de los mercadillos navideños invadiendo todas las plazas, lo difícil resulta no estar comiendo a todas horas, o tomándose un vaso del especiado vino ….

SalchichasAún así intentamos mantener nuestras citas con mesa y mantel para disfrutar de los restaurantes tradicionales, que resulta que sí que son tradicionales: la ciudad dispone de varios restaurantes con solera y comida tradicional, muy concurridos por locales y visitantes.

… rest Alken
De los que tuvimos ocasión de visitar, ninguno nos decepcionó, ya que las recetas tradicionales están bien elaboradas y el ambiente y la decoración absolutamente acordes a lo esperado.

Después de media tarde las sombras empiezan a cambiar el aspecto de las calles.

CoblenzaLa iluminación prenavideña, junto con las luces de los puestos del mercadillo, aportan un ambiente festivo a cuyo reclamo comienzan a acudir propios y extraños.

Mercadillo en Coblenza

Mercadillo en CoblenzaEl ambiente es bullicioso, relajado y festivo.

Mercadillo en CoblenzaLa noche del sábado se vuelve multitudinaria.

Mercadillo en CoblenzaSi hay algún sitio al que acudir para romper el cliché de caracter frio y distante de los alemanes, es este.

Mercadillo en CoblenzaPodríamos estar en cualquier ciudad mediterránea, celebrando una velada de terrazas.

Mercadillo en CoblenzaSólo que aquí la decoración, los productos a la venta y las viandas, son inequívocamente centroeuropeas.

Mercadillo en CoblenzaDe todas formas, los horarios son más racionales que en España, y el mercadillo se termina a una hora razonable.

Mercadillo en Coblenza

Mercadillo en Coblenza

Por esta vez, hemos optado por no desayunar en el hotel, así que por las mañanas callejeamos desde primera hora, decidiendo donde desayunar: varios locales ofrecen desayuno buffet amplio y consistente. Y, sorprendentemente,  la población local abarrota estos locales hasta bien entrada la mañana, disfrutando ampliamente del desayuno y convirtiéndolo en momento de encuentro y tertulia, casi en acto social.
Es la primera vez que no hemos conseguido desayunar en una cafetería POR NO TENER MESA RESERVADA!

Los Domingos el desayuno se transforma en brunch, la prisa está ausente, la tertulia se prolonga y a mi sigue sin parecerme que estemos en Alemania (si no fuese por el detallito ese del idioma).

Nuestra corta estancia en Coblenza se termina y es hora de decidir el próximo itinerario.

(Próximamente: Alken, de Coblenza a Cochem)

Boiro, 2016.

 

 

 

 

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