Castillo de Peleș. (Sinaia – Rumanía)

Llamar castillo al castillo de Peles es un error que nos puede llevar a esperar algo muy distinto de lo que vamos a encontrar.
Cuando en 1873 se construyó lo que iba a ser la residencia de verano del rey Carol I, los castillos como tales, con sus fosos y almenas, ya habían dejado de tener sentido como elementos defensivos.

        

Al llegar a las inmediaciones del palacio, lo primero que se aprecia es la belleza del entorno. Este valle situado en medio de densos bosques fué lo que en su dia cautivó la atención del monarca, para decidirse a establecer aquí su residencia durante seis meses cada año.

En otoño, el intenso cambio de tonalidades  convierte el bosque en un auténtico espectáculo por si mismo.

Luego vamos pasando al lado de las casonas que fueron surgiendo a la sombra de la residencia real. Incluso una de ellas sirvió como residencia temporal a Carol I, en tanto que se terminaba la obra del palacio.

El entorno del castillo se armoniza con los bosques de abetos y los jardines y esculturas que Romanelli diseñó para gusto de los cortesanos.

Al acercarnos al “castillo” queda claro que esto no es un castillo bajo ningún concepto. Esta construcción, a medio camino entre el neogótico y el renacentismo alemán, deja patente la intención de su constructor de deslumbrar a la alta sociedad europea de la época, con una ostentación y un lujo difíciles de igualar.

Donde más se aprecia esta ostentación es, con diferencia, en el interior. Con más de 160 estancias, entre dormitorios y salones, hay un espacio dedicado para cada actividad: recepciones, baile, música, descanso, para fumar, para los niños, para leer, …

(Las fotos en el interior están restrigidas, pero pueden encontrarse en muchos sitios web como https://www.welcometoromania.ro/Sinaia/Sinaia_Castelul_Peles_r.htm)

Y cada sala compite con las demás en lujo y originalidad: cristales de Murano, tallas en maderas nobles, muebles lacados de oriente, cuadros de grandes maestros, lámparas gigantescas, vidrieras ricamente decoradas, balaustradas de marfil … o vajillas de porcelana de Meissen y Sevres, junto con la extensísima colección de armas y armaduras.

Para conseguir el deseado efecto, no dudaron en construir una pequeña central eléctrica en el rio próximo, con la cual dotaron al castillo de electricidad, siendo el primero en europa en contar con este servicio así como con el de ascensor y aspiración centralizada, entre otras “modernidades”, como las sala de cine.

Luego de la visita y de vuelta al coche, las casonas lindantes ahora ya parecen pobres.

Boiro, 1-Nov-17.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s